“Nadie muere hasta que no es olvidado.”

 

Según esta frase, ninguno de nuestros peques morirá hasta que no lo hayamos olvidado. Por lo tanto, queremos brindar la posibilidad a todo el que quiera de dejar un testimonio sobre cuánto nos ha marcado en la vida un animal, como era y lo feliz que nos hizo.

 

Para nosotros, los animales con los que compartimos vida son uno más de la familia y su muerte es trágica como la del resto de nuestros seres queridos. Por ese motivo queremos poder compartir aquí las vidas de los amigos que se nos han ido. Aquí podremos poner algunas de sus fotos y podremos dedicarles algunas palabras. Así, estén donde estén, estarán en el recuerdo de todos quienes lo leamos y nunca morirán.

 

Envíanos tu testimonio a laia@upag-animal.org .

SELVA

Laia García Aliaga

(20 mayo 2011 - 29 junio 2011)

 

Selva nació en mi casa el 20 de mayo de 2011. Su madre fue rescatada por la UPAG de una colonia callejera. Selva siempre fue una gata muy espabilada. Fue, de hecho, la primera en abrir los ojos, las orejas, la primera en maullar, saltar, correr, la primera en reconocer mi voz… una gatita muy especial. Hoy, 29.06.2011, con poco más de un mes de vida, nos ha dejado y el vacío que me ha quedado en el corazón no se puede volver a llenar. Selva, siempre te tendremos presente y ya eres otro de mis angelitos. Te quiero princesa… gracias por haber aparecido en mi vida todos estos días. Has sido un motivo para sonreír y yo he hecho todo lo que he podido por ti.

 

TE QUIERO PRINCESITA.

 

 

 

NENA

Susana Palencia

(mayo 1999 - 30 noviembre 2009)

 

Fuiste rescatada de debajo de un coche, mientras pedías auxilio maullando, no tendrías mas de mes y medio y ya habías sido abandonada, y como en casa, solo vivia Tyra con nosotros decidí que serías mi gatita.

Siempre fuiste una gatita especial, primero por tu color y sexo, y segundo porque era la primera gatita que no me obligaban a llevar al pueblo a la casa de mis abuelos, como siempre habia pasado, esta vez tú te quedarías hasta el final de tus días conmigo.

De pequeña eras muy juguetona como todos los gatitos y a medida que fuiste creciendo te volviste tranquila. Cómo te gustaba dormir encima de la tele, la nevera, la lavadora o dentro de los cajones de la ropa, las cajas, donde estuvieras calentita.

A medida que fueron pasando los años, sólo te hacías notar cuando querías comer, o agua limpia, eras muy exigente en este sentido y sabías como conseguir que fuera corriendo y dejase lo que estuviera haciendo para cambiartela.

Al cabo de 4 años, entro tu compañera, Lana, rescatada como tu de la calle. Al principio te costó aceptarla, como siempre pasaba cuando entraba algún compañero nuevo de 4 patas, pero esta vez iba a ser una gatita como tú, para que te hiciera compañía, pero Lana fue más tozuda que tú y al final consiguio que os hicierais buenas amigas.

Habeis compartido de todo durante 6 años, en los que, espero, hayan sido los más felices de vuestras vidas, y yo tengo fotos irrepetibles de las 2, para recordarte por siempre.

Ahora Lana se ha quedado solita, y ella y yo sabemos que no vamos a encontrar a otra gatita tan especial, gruñona, y refunfuñona pero tan buena como tú.
 
Te fuiste de una de las peores maneras que se puede ir un ser vivo, un maldito tumor, que te comió por dentro y no supe verlo, no me lo perdonare en la vida, ojala me hubiera dado cuenta antes y te hubiera ahorrado dias de sufrimiento innecesario, y no pude estar en tu ultimo suspiro de vida a tu lado, esa es otra cosa que jamás de la vida me perdonaré.

Te queremos todos Tyra, Jack, Gal·la, Lana y Carla, no te olvidaremos jamás de la vida, por que como tú no vamos a encontrar a otra igual por más que busquemos.

 

DESCANSA EN PAZ, NENA, MI PRECIOSA GATITA NARANJA.

 

 

 

LOVE

Catherine Lesage

(Julio 2009 - noviembre 2009)

 

Solo estuviste dos dias en mi vida para quedarte una eternidad en mi corazón...

 

 

 

 

CLEIT

24-7-2009

(UPAG)

 

Cleit fue un estornino encontrado en el suelo, por las calles de Vilanova. La chica que lo rescató nos avisó para que lo acogiésemos. Tenia una infección en el ojo, una herida en una pata y, además, era recien nacido por lo que no se espabilaba mucho él solo.

Hicimos todo lo que pudimos pero no fue posible salvarlo. Llamaba desesperado a su madre pero tampoco podia volar para encontrarla.

Gracias por cruzarte en nuestra vida, aunque hubieramos preferido que fuera de otra manera. Descansa en paz, seguirás siempre en nuestros recuerdos.

 

 

 

 

MOZART

7-7-2009

(David Nicolás)

 

Hoy soy un hombre que mira a través de la niebla, y pienso que ojala la niebla no llegue a mis pulmones.

Recuerdo que llegaste el día de mi cumpleaños, asomaste por la puerta con la pureza y el asombro de los libres. No eras eso que llamamos un profesional del pedigrí, con esa soberbia encuadernada, nada espontánea. Tal vez por eso las muchachas, en especial las lindas, no te echaban el vistazo. Sin embargo, creo que ellas advertían tu cortés desencanto a sus modales completamente falsos.

A medida que transcurrieron los años descubriste que esa pesada broma de la edad te echaba del paradisíaco mundo de la juventud. Te tuvimos siempre a nuestro lado mientras la enfermedad avanzaba. Nos mirabas sin comprender mucho. Todo el que pide ayuda para morir, en realidad, está pidiendo ayuda para vivir, porque vivir enfermo cuesta, y si no eres ayudado es casi natural decirse: ¡pero qué clase de vida es esta! Y creo que al final no querías hacerte trampas sobre lo tuyo.

En la foto has quedado decididamente entregado, con el rostro rejuvenecido por la luz de otoño. Y medito que crecer es descubrir lo poco que sabes. Y aunque siempre he pensado que la humanidad no es feliz -por eso de vez en cuando hay que casar a un famoso, robar un Dalí o montar unas olimpiadas, porque estas cosas ponen argumento a la vida, que no lo tiene-, tu marcaste nuestra vida con letras de fuego. De ahí que ahora mire hacia atrás y corte en rebanadas la ansiedad que me provocan las sombras que empiezan a cantar en la modesta casa donde compartimos catorce años de alegrías, de amarguras, de penas que no valían la pena y algún que otro soplidito de gloria que nunca estorba.

Será difícil para todos acostumbrarnos a tu ausencia, a los largos silencios, y habrá que esperar que todo se vaya calmando mientras nos lamemos las heridas. Pero que viejos nos has hecho, camarada, con esta gran jodienda. Esto no te lo perdonaré nunca. Y ahora mi memoria no es más que una gran lupa que repasa el relamido mundo que ahora ya resulta inhabitable.

Estoy casi seguro que en el cielo habrá explotado la pólvora verbenera para recibirte, y que el servicio público entre estas dos capitales vecinas se habrá detenido unos instantes para contemplar el espectáculo mientras una voz habrá anunciado que se acabó la siesta, que la historia sigue adelante, y que allá enfrente, cruzando el puente levadizo, empieza el descanso.

Tal vez, algún día, cuando me llegue el apagón, ya estaré un poco viejo, un poco sordo, sin apenas memoria y sin dinero, pero espero que ese día tus ojos encuentren los míos y celebren la bienvenida en mis brazos como un recién nacido.

 

 

 

 

BITXO

18-10-2008

(Marta)

 

No era un gato de raza
Mis antiguos amos me abandonaron
Me recogieron medio muerto de la calle
Tenia la boca destrozada
de pelearme para encontrar comida
y mis ojos estaban enfermos
no era feliz
Pero todo cambió el año 2000
La Marta i el Carlos me adoptaron
Hicieron que mis ojos volvieran a ver
Me demostraron que se puede querer a
un “animal de compañia”
Siendo uno más de la familia
Fuí feliz
No eramos 2 sino 3
Contaban conmigo para todo
Después vino la pequeña Leia
Le enseñé a portarse bien
A no rascar ni morder
Era mi amiga y compañera de juegos
Fui feliz
Todo el mundo decia que era un gato diferente
No mordia ni sacaba las uñas
Habia gente a la que no le gustaban los gatos
Pero cuando me conocian no podian dejar de tocarme
Yo era diferente
Fui feliz
Pero tenia un problema de corazón
Que nadie sabia que existía
Y al final no resistí
Hicieron todo lo posible
Fui feliz
Estuvieron conmigo hasta el último momento
Aquel dia los tres me miraban asustados
No querían que marchara
No me dejaron solo
Y sé que siempre estaré en sus corazones
Fui feliz
Gracias per quererme tal como era

Desde el cielo de los gatos siempre estaré con vosotros.

 

Bitxo nos dió felicidad durante casi 9 años.

 

 

GER

15-04-2009 – 30-05-2009

(Carmen Mendoza)

 

Los pitidos de los coches me hicieron mirar. Un coche que circulaba despacio intentaba sortear a un gatito que tenía debajo. Al sobrepasarlo, acabó atropellándolo. No lo dudé, fue un instinto, al ver que el gatito seguía vivo y se movía, corrí para parar el tráfico y cogerlo. Aunque hubo gente que se bajó de los coches para ver qué había pasado, enseguida me encontré sola, con él en las manos. Tenía mucha vitalidad pero también heridas graves en las patas traseras y el rabo. No me lo pensé dos veces, me lo llevé a casa.

Después de desinfectarle las heridas y tapárselas, comprendí que podía tener lesiones graves. No sabía qué hacer y llamé a mi sobrina Anna. Gracias a la asociación tuvo atención veterinaria, pero el pronóstico no era bueno, teníamos que esperar. Durante dos días, lo cuidamos mi familia y yo, pero lamentablemente tenía la vejiga rota. Y no se pudo hacer nada para salvarle la vida.

Agradezco a todos los que forman parte de la asociación y, en especial, a Anna y Laia, por ayudarme a salvar a este gatito y acompañarme en el intento.

 

 

 

 

FUSA

25-12-1997 – 11-02-2006

(Laia García Aliaga)

 

Mi reina. La niña más guapa de mi corazón. NUNCA podré acostumbrarme a vivir sin ti. Llegaste a casa cuando yo tenía solo 10 años y desde el primer momento supe que solo serías feliz en mi casa. Un criador quería sacrificarte porqué estabas enfermita, habías nacido así. Claro, ya no eras un Schnauzer tan perfecto como el resto y ya no servías para la venta y la posterior cría. Yo, en cambio, te quería sin haberte conocido en persona. Te vi allí, en un rincón de la granja asustada y chafada. No pude evitar ver en tus ojos que eras la perrita perfecta. Te llevé conmigo y no me arrepentiré nunca en mi vida. Contigo he sufrido mucho, porqué tres, son muchas operaciones. Además la anemia crónica, la insuficiencia renal y el resto de patologías que arrastraste siempre pero no tenías dolores ni ningún problema que no te permitiera vivir feliz conmigo. Pero mis años a tu lado han sido también los más felices de mi vida.

Tú has sido quien me ha dado, durante más de 8 años, las fuerzas necesarias para tirar adelante. Tú has sido siempre quien me ha escuchado y quien me ha ayudado a vivir siempre mirando hacia delante. Para mí siempre fuiste y siempre serás un ejemplo a seguir, un ejemplo de lucha constante y de ganas de vivir. Tenías un empuje envidiable y siempre y siempre me lo pegabas. Mi ilusión era volver del colegio para verte y pude compartir contigo los inicios de mi universidad, que tanto me dolía no poder compartir con mi abuelo. Te aseguro que el día que sea licenciada, os lo dedicaré a los dos.

Gracias a ti soy como soy y esto nunca lo olvidaré. Todos los animales que pasan por mi vida son importantes y todos marcan un antes y un después, incluso animales a los que veo una sola vez, pero sabes que tú eres mi estrella y que siempre lo serás. Sabes que te quiero cada día más aun y no tenerte.

No hay un día en el que no te recuerde y también a menudo recuerdo nuestro adiós… recuerdo verte intubada en una jaula en la consulta veterinaria y recuerdo venir dispuesta a luchar lo que hiciera falta por curarte pero tú me miraste pidiéndome que te ayudara a descansar y no pude hacer otra cosa… el veterinario ya me dijo que podía haber cuarta operación pero que probablemente morirías durante el propio post-operatorio y no, no merecía la pena. Y recuerdo también cuando te pusimos la inyección y como te tranquilizaste al oír mi voz… recuerdo mi desesperación al salir sin ti del veterinario... siempre será uno de los peores días de mi vida.

Por otro lado, y dejando los recuerdos menos buenos a tu lado, recuerdo cuando comías macarrones (¡un día de fiesta, que tú comías siempre pienso!) ¡que te volvías loca y acababas de color de la salsa de tomate desde el morro hasta las patas! También recuerdo que cuando te encontrabas mal y comías arroz blanco, siempre venías a que te sacara los granos que se te habían quedado en la nariz enganchados y que tú no llegabas a quitarte con la lengua… también recuerdo como nos robabas a todos los que querías, los calcetines, y dormías con ellos…

Madre mía Fusa como me quisiste… cuantas cosas me diste y como has marcado mi vida… NUNCA, absolutamente nunca te olvidaré. Y sé que tu a mi tampoco porqué siento que estés donde estés me mandas las fuerzas que tú sabes que necesito. Te quiero, Reina. Y te llevo en la piel.

Fuseta, un día que hizo la siesta bajo mi cama y, al oír como me movía en la silla, salió a ver qué hacía pero se quedó a medias y me hizo tanta gracia con la manta encima de la cabeza y despeinada que le hice la fotografía. Fue pocos meses antes de morir.
 
 
 
   
 
 
 
Fuseta recién rapada después de una de las operaciones. ¡Parecía una ratita! Además, la enfermedad la hacía estar muy hinchada a veces y sin pelo se le notaba más pero estaba tan y tan guapa con esta carita…